Te vas de vacaciones y, sin pretenderlo, inicias un idilio de alto riesgo entre tu piso y las redes sociales.

 

¿Quién no ha celebrado en sus perfiles de redes sociales el inicio de las vacaciones?

En Twitter, o en Facebook, por no mencionar Instagram…

“Estas son las vistas desde mi habitación. Playa y más playa. Modo vacaciones ON… #Vacaciones #MeLasMerezco”

Haz memoria, ¿has dicho algo parecido a esto en alguna de ellas?

Y mientras preparabas el hashtag, y editabas la foto para que la playa saliera con la luz perfecta… Mientras te frotabas las manos a 500km de distancia de tu casa, preparando el mejor post para que todos tus amigos te envidien… no habrás caído en una cosa.

 

¿Todos tus seguidores en las redes sociales son amigos tuyos?

Seguro que no.

Usemos una cifra redonda: 100 seguidores.

De esos 100 pongamos que tienes un par de hermanos y están casados: familiares redondeando, incluyendo a más personas de la familia sumarían unos 20.

Tus amigos de toda la vida: 5, y ya son muchos amigos.

Amigos de la Universidad: 10.

Compañeros de trabajo, anteriores y actuales con los que tengas confianza: 25.

Vecinos: 8.

Suman 68. Y es una cifra muy, pero que muy alta. Es bien difícil que una persona normal tenga unas 70 personas de confianza a su alrededor y todas en las redes sociales. Pero demos por buena esta suposición. ¿Y los otros 31?

Hay otras 31 personas que no tienes controladas. Un día pasaba por ahí, le gustó un tuit tuyo, o le dio me gusta a una foto en Instagram, o coincidiste con esa persona en un grupo de amigos del cine en Facebook y os intercambiasteis un par de comentarios, os agregasteis y ahí está. Vigilándote.

 

Tu piso se quedará abandonado por una semana.

Dos semanas, ¿tres… incluso cuatro? Y tú mientras tanto trazando un itinerario de tus vacaciones en Internet y publicándolo día a día. Y con cada día que pases fuera y con cada post que publiques para dar envidia a tus conocidos, habrá quien haga sus cálculos y sopese el tiempo que podría tener para hacer una visita a tu piso.

Si a esto le sumamos que durante los otros 11 meses has estado publicando fotos del interior de tu casa… Has publicado una foto de la tele nueva que no cabe en la pared. Has mostrado tu iPad 200 veces. No escondes tus relojes ni tus abalorios cuando publicas una foto en Instagram. Es más… los destacas cuando y cuanto puedes… se trata de dar envidia, como quien no quiere.

Pero de esos 31 podría haber un mal intencionado que haya hecho un registro de cómo es tu casa, qué objetos de valor tienes… y tenga marcadas tus vacaciones en el calendario porque tú le estás diciendo en tus redes sociales que estarás fuera hasta quién sabe cuándo.

Hace unas fechas os recomendamos instalar una alarma en vuestro piso. Eso para una persona corriente. Si además usas (o abusas) de las redes sociales, adquiere carácter de imprescindible proteger tu piso… ¡Proteger tu hogar! Mientras no estás en él y lo pregonas a los 4 vientos después de haber mostrado todo cuanto de valor tienes en él.

 

Este artículo no os ayudara a vender vuestro piso rápido

Quizás tampoco logre que vendas el tuyo con nosotros. Pero quizás te ayude a volver a casa después de unas vacaciones merecidas y la encuentres como la dejaste: intacta.