Si estás pensando en vender tu piso rápido habrás escuchado “ganancias patrimoniales”.

 

Lo habrás escuchado un montón de veces y quizás no sepas de qué se trata. Según a quién acudas para que te lo explique podrás tener dos tipos de respuestas: la simple (y a veces insuficiente) y la compleja (y a veces ininteligible).

Os hemos dicho un millón de veces que para Prontopiso las personas sois lo 1º. Y no nos cansaremos de repetirlo.

 

Por eso nos ponemos en tu lugar y te explicaremos las “ganancias patrimoniales” de modo que, sin ser experto, lo entiendas a la primera.

 

Y para ello partiremos de la explicación simple y la ampliaremos evitando que llegue a ser compleja. Eso sí, lo simplificaremos tanto como sea posible sin pecar de recortar información que os pudiera ser de utilidad.

 

Empezamos pues por la definición simple de “ganancias patrimoniales por venta de un piso”…

 

Cuando vendes un piso se calcula la ganancia patrimonial restando el valor de su compra al de su venta. La diferencia, o “el resultado” es la ganancia patrimonial.

A partir de aquí profundizaremos en algunos detalles dignos de tener en cuenta para rematar la explicación simple que acabamos de exponer.

 

Aspectos a tener en cuenta tras la venta de un inmueble que están relacionados con la ganancia patrimonial.

 

Vaya por delante un detalle de suma importancia: Hacienda te exigirá que tributes reflejando dicha ganancia patrimonial. Por lo que tendrás que tenerlo previsto a la hora de tributar el IRPF.

Aquí cabría una pregunta que nos hemos hecho todos llegados a éste punto: ¿Siempre hemos de tributar por la ganancia patrimonial?

Hasta 2015 la respuesta era sí. Pero desde entonces se comprendió que ese margen de ganancia era susceptible de ser respetado a modo de ahorro. Por este motivo se especificó un supuesto en el que la ganancia queda exenta de tributación: si reinviertes el patrimonio derivado de la venta de tu 1ª vivienda en la compra de otro inmueble para 1ª vivienda queda exento de tributación. Siempre y cuando  se cumplan dos condiciones: que el importe de la nueva vivienda sea igual o superior al importe de la vivienda vendida. Y siempre que dicha operación se produzca en el plazo de 3 años a partir de la venta de la primera.

Si por el contrario el valor de la vivienda de nueva adquisición fuera inferior al valor de la vivienda que has vendido, entonces sí tendrías que tributar por el incremento.